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En 1946 fija su residencia en Roma. Obtiene el doctorado en
Teología por
la Universidad Lateranense. Es nombrado consultor de dos Congregaciones
vaticanas, miembro honorario de la Pontificia Academia de Teología y prelado de
honor de Su Santidad. Sigue con atención los preparativos y las sesiones del
Concilio Vaticano II (1962-1965), y mantiene un trato intenso con muchos de los
padres conciliares. Desde Roma viaja en numerosas ocasiones a distintos países
de Europa, para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei en
esos lugares. Con el mismo objeto, entre 1970 y 1975 hace largos viajes por México,
la Península Ibérica, América del Sur y Guatemala, donde además tiene
reuniones de catequesis con grupos numerosos de hombres y mujeres.
Fallece en Roma el 26 de junio de 1975. Varios miles de personas, entre ellas
numerosos obispos de distintos países —en conjunto, un tercio del episcopado
mundial—, solicitan a la Santa Sede la apertura de su causa de canonización.
El
17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatifica a Josemaría Escrivá de Balaguer en
la plaza de San Pedro, en Roma, ante 300.000 personas. «Con sobrenatural
intuición», dijo el Papa en su homilía, «el beato Josemaría predicó
incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado».
Diez años más tarde, el 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canoniza al
fundador del Opus Dei en la plaza de San Pedro ante una multitud de más de 80
países. El Santo Padre, en su discurso a los participantes en la canonización,
dijo que "san Josemaría fue elegido por el Señor para anunciar la llamada
universal a la santidad y para indicar que la vida de todos los días, las
actividades comunes, son camino de santificación. Se podría decir que fue el
santo de lo ordinario".
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